
Desde la Asamblea Por el Agua del Río Santa Lucía denunciamos la falta de acciones y de información confiable por parte de los organismos estatales responsables, en todos los niveles de gobierno, ante la pésima calidad del agua del Río Santa Lucía.
La calidad del agua del Río es un problema que se viene agravando desde hace muchos años. En las ultimas semanas, esta situación tiene muy procupada a la población debido a dos problemáticas concretas: el agua distribuida por OSE con color, olor y sabor en el área metropolitana; y, por otro lado, la presencia de coliformes en distintas partes del río.
Es inaceptable que OSE y URSEA no den explicaciones sensatas sobre el estado del agua que llega a los hogares, que claramente no cumple con la normativa de agua potable. Es más preocupante aún que OSE y el Ministerio de Ambiente no estudien seriamente las causas de lo que ha estado ocurriendo las últimas semanas y no tomen medidas para hacer frente a esta situación. Además, en este tema tan importante para la salud es grotesca la ausencia del Ministerio de Salud Pública.
Las playas del Rio Santa Lucía presentan problemas de coliformes desde hace varias semanas y el problema lejos de resolverse se agudiza, con puntos que tiene un 400% del máximo permitido. El accionar de la Intendencia de Canelones no considera el tema integralmente, sino que se limita a informar cuando una playa sobrepasa el máximo permitido, llegando al ridículo de tener criterios distintos para playas que están a unos pocos metros. En suma, es inexistente un análisis integral de la problemática y no se están teniendo en cuenta los riesgos para la salud. La situación de los coliformes es gravísima.
Las causas posibles son varias, hay ciudades que vierten sus aguas servidas directamente al río, incluida Santa Lucía en algunas situaciones. Ya de por sí la cuenca está muy arrasada por el modelo productivo actual, con un Estado que no fiscaliza y grandes productores incumpliendo normativas. Además, hay industrias que vierten sus desechos a la red de saneamiento y un ejemplo de ello es la fábrica de grasa de Santa Lucía, la cuál tiene décadas de denuncias sin que las autoridades tomen acciones. Sería bueno saber si las plantas de tratamiento de OSE están funcionando correctamente. Ante esta situación están omisos el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Ministerio de Industria, el Ministerio de Salud Pública, la OSE, las Intendencias, la URSEA y los Municipios.
Hace décadas que desde las organizaciones sociales y la academia se vienen proponiendo medidas que consideran la situación del Rio Santa Lucía en forma integral, que mejorarian la calidad del agua y también amortiguarian sequías e inundaciones, y han sido ignoradas por todos los gobiernos de turno. Tratándose de un curso de agua en el que se pueden tomar medidas a nivel nacional, ya que no es una cuenca compartida con otros países, y que es fuente de agua para el 60% de la población del país no se puede aceptar que el río haya llegado a esta situación sin tomar medidas eficaces, porque los datos muestran que las medidas tomadas hasta el momento no han mejorado la calidad del agua.
El río no es solo el agua que circula por sus cauces; el río es el agua y los territorios fluviales donde todas las actividades de la cuenca lo afectan. El cambio en el uso del suelo en los últimos 30 años es preocupante, entre 1990 y 2019 se perdió un 30% del campo natural en la cuenca. El informe de distintas Facultades de la UdelaR en el año 2013 concluye que un 80% de los aportes de fósforo proviene de actividades agrícolas.
A los monocultivos y la actividad industrial, se suman la falta de saneamiento, los represamientos ilegales, las areneras y la tala de monte nativo. Todo a la vista de las comunidades y sin acciones por parte de los gobiernos.
El Presidente de la República hasta el momento no ha tenido tiempo para recibir a organizaciones territoriales y analizar sus propuestas, pero en su lugar recibe a demanda a los empresarios que especulan y lucran con el agua y la salud del pueblo.
Exigimos que se analicen y se publiquen las causas de la situación crítica que tiene el río, se informe con responsabilidad a la población y se tomen medidas de forma urgente, sin más especulaciones.